La mayor distinción de esta pequeña pastelería reside en la tarta "Tatín de Manzana", dos pisos compuestos por trozos de manzana cocida y caramelo descansan sobre una base de masa suave. A primera vista llama la atención su color: un dorado impecable como un baño de caramelo duro. Sin embargo, se descubre dócil como la manzana para compota. De olor dulce, dulcísimo y sabor fresco, como el de una manzana recién cortada, agridulce y jugoso.
La tarta es buena compañera de los helados...Casi a propósito se ha instalado (a una sastrería de distancia) Bind, un sitio que no sólo ofrece chocolates con cardamomo y jengibre: es una gelatería. Sería recomendable conjugar el Tatín con un helado de naranja y azafrán o pistache y zarzamora: hay una lista de juegos fríos para cautivar el paladar con especias orientales y locales con los frutos de la tierra del cacao.
La Tarta y Bind se ubican a una cuadra del parque de Santa Catarina. Es de aprovechar la ocasión para que tarta y helado se disfruten a la sombra de los árboles, al abrigo de la plaza y sus viejos bancos de piedra; un paradero perfecto para entregarse a lo extravagante y lo familiar, a texturas suaves que acarician el paladar e insuflan el ánimo para cerrar una tarde cálida.
La tarta y helado se disfrutan mejor a la sombra de los árboles, bajo el abrigo de la plaza y sobre los viejos bancos de piedra. El lugar es idóneo para entregarse a lo extravagante y lo familiar, a texturas suaves que acarician el paladar e insuflan el ánimo para cerrar una tarde cálida.
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